El Miedo al Fracaso: cómo nos limita.

¿Por qué hemos dejado que nos invada el Miedo al fracaso?

¿Qué tiene el miedo al fracaso que sea tan poderoso? ¿ Y Por qué le permitimos que nos paralice?

El miedo al fracaso

Como emprendedor, este sentimiento asfixiante me ha vencido muchas veces. Me he sentido atrapado por ese miedo repentino y urgente que me asfixió. ¿Y sabes qué? Arruinó mi sueño al éxito en numerosas ocasiones.

Si hay un temor que se destaca para muchas personas cuando están comenzando una pequeña empresa, es el miedo al fracaso. Eso es comprensible.

Si fracaso: ¿Cómo pagaré los gastos del negocio? ¿Qué sucede si mi producto no despega? ¿Qué pasa si a la gente simplemente no le gusta lo que estoy haciendo?

Si no arriesgo nada, no ganaré nada.

Richard Branson dejó la escuela cuando tenía 16 años para comenzar una revista llamada Student. El Director de su escuela anterior le escribió justo después para decirle: “Felicitaciones, Branson, predigo que irás a la cárcel o te convertirás en  millonario”

La revista para estudiantes existió por muy poco tiempo; fue un fracaso. ¿Por qué? Por las razones tradicionales por las que las empresas fracasan: no producía dinero.

Cuando eso sucedió, Branson podría haberse rendido o haber intentado trabajar para otra revista como Rolling Stone que había tenido éxito. En cambio, usó el pequeño número de sus lectores y suscriptores para comenzar una empresa de venta por correo que vendía discos con descuento. Esto resultó ser mucho más rentable. Y así nació la famosa Virgin .

Y diremos: Esto fue fácil para él porque solo era un adolescente;  no tenía hijos para cuidar;  ni padres ancianos, ni pagaba una renta. Pero aun así es un excelente ejemplo de por qué el fracaso es tan valioso; nos enseña lo que no funciona.

[Tweet “El fracaso es instructivo. La persona que realmente piensa, aprende tanto de sus fracasos como de sus éxitos. John Dewey”]

Lo que funciona y lo que no funciona

El fracaso es una parte necesaria para aprender cualquier cosa. Ningún jugador de baloncesto puede ser bueno en tiros libres hasta que pierda un montón.

Ningún escritor es bueno con las palabras hasta que escribe un montón de estupideces. (todavía estoy trabajando en eso)

No puedes ser un gran empresario sin antes iniciar un negocio. Nadie nace con esa habilidad. Lo que tienes que hacer es abrazar tus errores; en realidad no son fallas, son solo malas experiencias que te hacen mejor en lo que haces.

Incorpora fallas en tu negocio

Cuando entiendes que algún porcentaje de falla es inevitable, entonces puedes planearlo y construir tu negocio para absorberlo.

No puedes dejar que tu empresa se aproveche del éxito o del fracaso de un solo producto o de un solo impulso de marketing.

Debes trabajar en tener fallas cada vez más pequeñas a las que te puedas adaptar más fácilmente y te permitan realizarte rápidamente; de esta manera es menos probable que debas enfrentarte a errores más grandes.

Prueba y error, prueba y error.

Esto significa que deberás: Probar, probar y probar un poco más. Ya sea que se trate  de desarrollar un nuevo producto o de comercializar tu empresa en las redes sociales;  no te dejes llevar por una sola idea, es necesario obtener comentarios y probar diferentes versiones.

Prepárate para que tu corazón se rompa. A los clientes no les va a gustar cada idea que tengas. Y eso está bien, es normal. Simplemente pasa rapidito a la siguiente.

Tómate tu tiempo. Lentamente desarrolla tu negocio inicial (yo lo llamo “mini-negocio”) el que se desarrolla en nuestro tiempo libre, con una pequeña inversión; utilizamos éste como nuestra escuela y ahí sí, damos el salto a un emprendimiento a tiempo completo cuando estemos seguros de que puede mantenerse por sí mismo. De esa manera, los primeros reveses no te dejarán exhausto.

El miedo al fracaso no puede convertirse en un impedimento; debe ser la catapulta que te lance al éxito. Tu negocio no puede despegar si no cuenta con esa Prueba y error.

Lanzar un sitio web, crear un nuevo producto, abrir una tienda, contratar al primer empleado, todas estas cosas atemorizan, y con razón, cada una de ellas podría no funcionar. “Pero el éxito no es definitivo, y el fracaso no es fatídico”. Todo dueño de negocio exitoso ha cometido  errores. Cuantos más cometas, menos temerás el potencial de errores futuros.

El miedo al fracaso

En nuestra sociedad, el miedo al fracaso se ha convertido en un tipo de tabú. A ninguno de nosotros nos gusta hablar de eso. Pero todos sabemos que está ahí, su presencia amenazante casi nos atrae hacia eso. Nos atrae con la promesa imposible de grandes riquezas y fortunas insondables. Nos invita con el encanto de un tiempo y una libertad financiera amplios para viajar por el mundo y vivir de acuerdo con nuestros propios términos.

Pero en el fondo, nada de eso importa. A medida que el miedo al fracaso nos atrapa, nuestros sueños brillantes y vívidamente coloreados, comienzan a evaporarse en una columna de humo.

A todos les cuento (y se nota) que ya estoy en mis años dorados y que en ellos soy feliz, pero debo confesar que ha sido mi gran miedo al fracaso lo que me impidió tener mi negocio en un tiempo más oportuno.

Mirando hacia atrás ahora, puedo decirte que este miedo al fracaso me obligó a no actuar en cosas que sabía que podrían cambiar mi vida. Tenía mucho miedo de perder el mucho o poco dinero que invirtiera; de que la gente no me tomara en serio. ¿De qué tenía tanto miedo? ¿Rechazo? ¿Regaño?  Cuando lo pienso, no era tanto la falla en sí misma lo que temía, sino más bien el miedo al fracaso.

Permití tanto que ese miedo me bloqueara, que lo cambié por otro miedo, el de llegar a la vejez sin nada que ofrecer y mucho que pedir y entonces me prometí a mí mismo que no iba a permitirle al miedo que torpedeara mis acciones nunca más.

Cómo el miedo al fracaso arruina tu negocio.

Tony Robbins es conocido por decir con énfasis que “haremos más para evitar el dolor que para obtener placer”. No se han pronunciado palabras más verdaderas. Cuando escuchas a Robbins transmitir este poderoso paradigma, tiene perfecto sentido; todos evitamos el dolor mientras buscamos placer.

Sin embargo, esa no es la imagen completa. De hecho, si eso fuera completamente cierto, ¿no abandonaríamos nuestros malos hábitos y trabajaríamos incansablemente día y noche para lograr nuestros objetivos? Claro que lo haríamos.

¿Sabes cuál es la verdad? Que sí hacemos más para evitar el dolor que para obtener placer, pero a corto plazo; no a largo plazo.

Claramente, en el corto plazo son estos impulsos repentinos e instantáneos de nuestra mente los que toman el control; pero es así como estamos todos cableados. Es parte de nuestra composición genética. Pero esa no es excusa para no luchar o huir.

Esto es un paradigma y para superarlo y tener éxito a largo plazo, debes ser consciente de que la conversión se inicia en tu mente y de allí pasa a tu corazón.

A eso te invito hoy.

Como siempre, ha sido un placer escribir para ti.

Luis Arteaga

Este es un ejemplo de lo que es un “Mini-negocio” HAZ CLICK AQUI

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Luis Arteaga

Luis Arteaga. Emprendedor independiente. Fan # 1 de la felicidad. Autor también del blog “luistecuenta.com” Vive en un pequeño pueblo de Antioquia, Colombia.

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